34
Ya tengo 34. tic-tac, tic-tac… el tiempo corre. Cada vez hay menos tiempo para vivir. Cada vez el pasado es más grande. Un pasado que te ladra. Te ladra al oído. Cada vez hay más recuerdos. Tantos que los puedes separar por etapas. La ciudad donde nací, las 15 casas, la novia 1, la 2, la ex 3, la ex 4… y sus respectivas familias… la primera hipoteca, la otra hipoteca… la mujer de tu vida, la otra mujer de tu vida, aquél trabajo, el otro y otro más. Compañeros de trabajo, ¿de dónde eran estos? Las ecografías de mis hijas, que todavía no tienen cara. Ni voz ni nada. Como calles sin bautizar del extrarradio.
¿Habrá algo nuevo otra vez? Dime que sí, dime que sí… que habrá cosas nuevas. Además de las niñas, además de los nuevos trabajos, además de los nuevos aniversarios y los nuevos frigoríficos, de las nuevas casas, además de los ceniceros “para el día del padre”.
Dime que aún puedo anhelar. ¿Se puede aún anhelar? “¿Qué pienso, si siento, anhelos del sentimiento?”
Dime que vendrán días y serán mejores y más largos; dime que aún tengo tiempo… quiero volver atrás. Quiero volver a ser carnicero. Quiero otra vez las primeras palabras de amor, la primera mujer desnuda delante de mí, y quiero que mi hermana encuentre mis primeros condones. Quiero no dormir en toda la noche antes de empezar en un nuevo trabajo, y que me echen de clase, y que mi padre me de una torta… y quiero odiarle otra vez a él y a mi madre, quiero odiarles con rabia adolescente por no ser lo que yo quería que fueran. Y quiero comprarme el primer coche y quiero sentirme poeta otra vez, como todos, quiero volver a escribir por primera vez. Quiero no saber cómo funciona Internet. Quiero volver a empezar. Quiero que mi padre me despierte a las 6 para ir a trabajar a la carnicería, quiero compartir la casa con mis hermanas (sin alcanzar siquiera a imaginar que nada ni nadie podrá sustituirlas jamás, pase lo que pase…) quiero volverme a sentir diferente… quiero contar por primera vez que estuve ingresado en el hospital y que me bautizaron dos veces… y afeitarme por primera vez, y que me cambie la voz… quiero correr mi primera carrera de motos lleno de nervios… quiero irme a Londres y no saber inglés… quiero volver sobre mis pasos. Quiero, padre, que no estés tan cansado… quiero, madre, que me vayas a buscar al colegio una vez más, con frío, en el Renault 8… y quiero ver otra vez a mi abuela y decirle que huele muy bien… (vuelve, abuela, como en la película ésa; sólo diez minutos, menos, si tú quieres… vuelve y dame más besos. Nos sentaremos en el sofá y te cogeré de la mano. Vuelve, abuela, que quiero decirte que un día escribiré una novela y la firmaré con tu nombre. Será mi seudónimo tu nombre: Virginia Tazón. Me llamaré Virginia Tazón para que todo el mundo vuelva a decir tu nombre. Ven y cuéntame otra vez que naciste en un palacio… vuelve, que quiero volver a ser tu nieto, ahora que ya no soy nieto de nadie… vuelve, que quiero cruzarte las calles para que no te atropellen y explicarte qué es un judío) quiero suspender exámenes. Quiero ver el primer muerto. Ponerme el primer traje y la primera corbata. Quiero escuchar “mirando hacia atrás con música” y no entenderle a mi padre cuando me dice que un día me acordaré de él oyendo ése programa… quiero votar por primera vez… quiero una pelea a puñetazos otra vez. Quiero volver al festival de cine, quiero beber y no olvidar, quiero volver a ser la arena y no la grasa en el engranaje del mundo… quiero escuchar por primera vez a El último de la fila…
Dime que puede ser.
Dime que sólo me espera la flor del tiempo…
3 comentarios
DAVID BRUNNER -
ace76 -
esti -