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T-4 (primera parte)

El otro día estrené la T-4 (en realidad, la estrenamos M. y yo pero como este es un blog personal, hablaré en primera persona... con lo que a mí me gusta) Total, que la estrené. O la usé por primera vez, que es más preciso. Todo empezó bien porque el taxista que me llevó al aeropuerto era un ser encantador. Una de esas escasas personas que parece que las han sonservado en formol, y que a pesar de es ta mierdad de vida, de la grisura de los días y del "crash" diario (no os perdáis esa peli), que a pesar de todo, decía, siguen inmaculadas. Son amables, sencillas, delicadas, inteligentes, nobles...  me contó que durante 5 años estuvo llevando a una minusválida a trabajar a un ministerio (y esto no es un chiste) y recogiéndola por las tardes. Se hicieron amigos y, en ocasiones, llegaba un poco antes al ministerio, subía hasta su despacho y le vaciaba la papelera, le rellenaba el agua, le hacía fotocopias "porque ella, claro, tenía dificultades para moverse y hacer esas cosas que a mí no me costaba nada hacer"... (Ang Lee haría una película de 10 Oscar sólo con esto).

Total, que después de una amena y nutritiva charla con "el buen taxista", llegué a la dichosa T-4. Vista desde lejos no está mal (como todas las cosas en la vida, por otra parte) pero una vez dentro, la cosa cambia. Y no es por la arquitectura (inspirada en el vuelo de un pájaro... y esto tampoco es un chiste y el pájaro no es un político) que no está mal, ni por el bambú del techo, los cristales, los guías vestidos de verde eléctrico, etc. etc. El problema es todo lo demás: el funcionamiento, el mogollón de gente, las enormes distancias, la bordería de las azafatas de vuelo (esas camareras del aire).

Y es que la T-4 es monumental.  Enorme. Aséptica, deshumanizada. Una mierda. Para empezar, está más lejos que las otras terminales, te cobran un peaje si vas en taxi o te tienes que subier a , por lo menos 3 transportes para llegar desde el centro de Madrid. Pero al llegar la cosa no ha hecho más que empezar. Una vez allí, tienes que encontrar tu mostrador de facturación que, según los guías verde eléctrico, se encuentra entre el mostrados 687 y el 759 (o algo así de preciso, vaya). Una vez allí, resulta que otras 200 personas han elegido tu mismo mostrador, así que tienes que esperar media hora... cuando llegas por fin hasta el mostrador, la azafata te mira recriminatoriamente y con urgencia, reprochándote que llegas con sólo media hora de adelanto. Al final, te factura las maletas y te indica la puerta D o la R o la W o la que sea. Total, que te vas para allí y, como he dicho antes, de cerca las cosas siempre empeoran, así que resulta que sobre la letrita de la puerta (la D, la R, la W) resulta que lees otro cartelito que pone 10 minutos, o 23 minutos o algo así. Y eso quiere decir que aún te quedan esos minutos para encontrar la puta puerta.. Así que empiezas a andar, a bajar escaleras mecánicas hasta el misísimo centro de la tierra mientras te preguntas estupefacto a qué viene tanto hall, tanto vestíbulo, tantos y tantos metros de mármol impoluto que no se llenarán jamás... y todavía estás buscando la respuesta cuando te das de bruces contra un andén de metro. Sí, sí, un andén de metro... y su consiguiente metro (o se debería llamar medio metro, porque es enano) y entonces no hay salida, asi que te montas en el puto metro rumbo a tu puerta (la D, la R, la W) esperando y deseando no haberte equivocado y estar viajando de vuelta a Madrid...

1 comentario

esti -

spain is difertent