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SI QUIERES UN HIJO, TE LO PAGAS

Después de años y años de telediarios y de boletines horarios (incluso de algún que otro capítulo de ese programa tan ameno titulado "Parlamento") en los que había creído entender (iluso de mí) que todos los gobiernos: el central, el lateral, el autonómico, el competencial, el separatista, el centralista, etc, etc. que todos los gobiernos, digo, habían aprobado ayudas, apoyos y alientos para los descerebrados que, pese a todo, se empeñaban en traer un hijo al mundo, resulta que cuando me decido a comprometerme con la especie humana y tener descendencia, resulta que ninguno de esos gobiernos me ofrece ninguna ayuda económica, ni moral... tan sólo algún incetivo fiscal (al que, dicho sea de paso, TAMPOCO, tengo derecho porque según parece gano demasiado dinero al año para merecérmelo. Es decir, a los que ganan poco no se lo dan porque, sencillamente, no se pueden permitir tener hijos. Y los que nos los podemos permitir (dicho esto entre una ristra de comilas"""""""""") tampoco nos las dan porque para eso ganamos lo que ganamos.

Siendo justos, he decir que tanto la Generalitat como el Gobierno Vasco, si subvencionan el hecho de que tengas hijos. PERO SIEMPRE Y CUANDO SEAS MADRE (O sea MUJER) y no PADRE (O sea hombre). 

En Catalunya (tan moderna, tan europea, tan tripartita, tan sensata) te dan 700 euros al año durante 6 años si eres MADRE SOLTERA y demuestras ante la justicia que no hay ningún PADRE a 2.000 kilómetros a la redonda que te pase un jodido euro. Y en el caso de que seas MADRE NORMAL, (es decir, no vivas entre cartones, ni seas alcohólica, ni te piques porque eres una enferma del caballo y tengas la cara con más hostias que el plato de un loco porque el padre de tu criatura aparte de violarte te da de hostias) en ese caso, digo, te dan 600 euros al año durante 3 años. pero, insisto, todo esto si eres MADRE CATALANA.

En cuanto a la Seguridad Social, tampoco hay ayudas para los PADRES. Únicamente las hay para las MADRES y, OJO, siempre y cuando tengas trabajo. Si no tienes curro (que es cuando más falta te hace el dinero, obviamente) no te dan ni las gracias.

Pero vayamos con el mayor de los agravios comparativos que hallarse pueda: LOS FUNCIONARIOS. Vaya por delante que no respeto en absoluto a este gremio. Como colectivo, quiero decir. Es verdad que, a veces, (pocas) te encuentras algún funcionario con brío y ganas de trabajar, pero la mayoría de las veces, todos lo sabemos, son una panda de ganapanes. Pues bien. Estos FUNCIONARIOS DE LOS COJONES, tienen unas ventajas de las que los demás carecemos. Según me he podido informar, si eres funiconario o funcionaria, puedes obtener beneficios tales como el apoyo asistencial de una mujer en tu propia casa que te instruye (adiestra, en el los funiconarios) en el buen manejo del bebé. Y no he podido informarme mejor porque, por supuesto, la que me lo ha contado es funcionaria y únicamente trabaja de 9 a 2. Es decir, la misma hija de la gran chingada que me ha negado ayudas a mí, vive de mí, le pago su adiestradora y encima sólo trabaja CINCO AGOTADORAS HORAS AL DÍA.

Y una cosa más. Si eres PADRE (o futuro padre), no encontrarás ni un sólo libro sobre la PATERNIDAD. Todos los libros son sobre la MATERNIDAD y el capítulo "El Padre" que, eso sí, aparece en todos los libros de MATERNIDAD se reduce a tres consejillos en los que, principalmente, te piden paciencia con tu mujer, templanza y que seas todo lo mimoso que tu rudeza natural te permita; amén de recordarte que la mayoría de los divorcios se producen durante el primer año de vida del primer hijo... dando a entender que los máximos responsables de dicho desastre somos nosotros, los padres... seguramente, pienso ahora, por irnos a follar por ahí con cualquier deslenguada en vez de quedarnos a atender a nuestros preciosos retoños de esa manera tan eficaz y mega ultra delicada que tan bien NO nos ha enseñado NINGÚN PUTO LIBRO MATERNAL.

En fin, pese a todo. Pese a los políticos, pese a las editoriales, pese a los funcionarios y pese a los tópicos... soy muy feliz de ser un futuro padre. Un futuro aita. Y sobre todo un futuro padre de DOS MUJERES (¡Que Dios las libre de que sean hagan funcionarias porque las corro a jostias!!) ... y aunque no tengo ni putas ganas de quedarme embarazada (lo siento, no soy nada metrosexual en eso) agradecería que se tuviera en cuenta un poco más a los padres. Más que nada porque llevo nueve meses aguantando que ser padre no es NADA comparado con ser MADRE... y estaría bien ir jodiendo algún tópico de estos de vez en cuando.

Sí, sí, me largo lamento también es un tópico, ¿y qué? ¿Qué queréis? Me estoy ablandando últimamente...

  

LA ÚLTIMA FRONTERA

Desde que tengo uso de razón ha habido a mi alrededor personas que han intentado advertirme de que tarde o temprano me daría cuenta de algo.

Desde que recuerdo que recuerdo, ha habido personas a mi alrededor que me han dicho que, tarde o temprano, me daría cuenta de que es mejor estudiar que no hacerlo, me daría cuenta de que la pasión amorosa se acaba, me daría cuenta de que al final todos los trabajos son iguales, o que con el tiempo se entiende a los padres y cosas así… siempre ha habido a mi alrededor agoreros, pinchaglobos y sabios que creen que porque su vida ha sido gris, la de los demás también lo será. Tardará más o menos pero al final se tornará gris; y te darás cuenta de que tu fe infantil en las personas y en las cosas siempre está equivocada y que el tiempo te demuestra que las cosas no son tan fáciles ni tan bonitas como esperas a los 17 años.

Desde que mi mujer está embarazada de Leire y de Nora (nuestras hijas) he oído voces advirtiéndome de que “¡Ay, cuando seas padre!” ¡Ay, cuánto vas a cambiar!” ¡Ay, cuántas cosas vas a entender ahora”.

Nuevamente la cantinela de las personas que todo lo saben.

Y me gustaría decir ahora, cuando sólo quedan unas semanas para convertirme en padre, cuando sólo quedan unas semanas para traspasar esa última frontera en la que, POR FIN, uno es adulto y en la que los demás ADULTOS te respetan y te consideran uno de ellos ((porque creen que, AL FIN, has visto la verdadera cara de la vida y has dejado atrás las ensoñaciones adolescentes, las creencias infantiloides y otros anhelos inconscientes)))…en fin, que creen que eres uno de ellos; quiero decirles, digo, que SE EQUIVOCABAN. Que la vida, al menos a mí, no me ha desmentido nada de lo que pensaba a los 15 años. Que la vida, al menos para mí, no se me ha vuelto ni más gris ni más rutinaria ni más difícil de lo que ya era cuando tenía 16 años. Y que estoy seguro de que cuando tenga a mis hijas no me volveré un carca pinchaglobos como ellos (o al menos como algunos de ellos)).

La juventud, la inconsciencia, las mentes limpias e inteligentemente temerarias son mejores, infinitamente mejores, que cualquier pretensión de sabiduría. No se es sabio por el mero hecho de ser viejo. No, no y no. Ni se ha vivido más por el mero hecho de haber vivido más años. No, no y no.

La juventud es una promesa: una promesa que a veces no se cumple, es cierto, pero es una promesa. Hay esperanza, hay alguna posibilidad.

La madurez, la edad adulta, la mayoría de las veces no es más que un saco de prejuicios, miedos y disimulos estériles. Carne hueca.

Por eso hoy, aquí, quiero decir que los jóvenes (mi hijas, por ejemplo) son la luz al final del túnel, la esperanza y que espero que sean, como dijo el poeta, arena y no grasa en el engranaje del mundo. ¡¡¡SER JOVEN, VIVIR EQUIVOCÁNDOSE, SIN MIEDO SIN IDEOLOGÍA, SIN PREJUICIOS SIN COPIAR LAS IDEAS DE OTROS SIN PERDER LA FE EN LOS PROPIOS SUEÑOS!!!

BIOGRAFÍA DE VOCACIONES

Aitor G. L.
Nace en San Sebastián el mismo año que la princesa Leticia Ortiz Rocasolano, y sólo un mes después de que José María Carrascal ganara el premio Nadal por su novela Grrovy. Coincidencias que no determinaron para nada su carácter.

Sus graves problemas de salud le complicaron la infancia y le dejaron de recuerdo dos bautizos, varias cicatrices, años de hospital y una ingente cantidad de recuerdos y de sensaciones que G. L. ha rentabilizado con habilidad en sus años de guionista.

Hijo de una familia de carniceros, su primera vocación fue la de ganadero. Nada más terminar la EGB (que siempre aborreció), con 14 años ingresó en régimen interno en una granja escuela, donde durante 5 años estudió Formación Profesional Agropecuaria.

Su vida en la granja -situada en lo alto de una montaña a 30 kilómetros de San Sebastián- constituye uno de los mejores recuerdos de su vida: ordeñar vacas, construir invernaderos, talar árboles, arreglar tractores, abrir zanjas, hacer sidra o recolectar miel (además de estudiar, por supuesto) fueron las actividades que lo mantuvieron ocupado durante más de cinco años, hasta que se licenció como Técnico Superior Agropecuario con un proyecto de fin de estudios sobre el cultivo de arándanos por el que mereció el único sobresaliente de su vida.

Pero no se lleven a engaño: su vida no fue tan lineal. Con 17 años abandonó sus estudios en la granja con la esperanza de convertirse en piloto de motos: su segunda vocación.

G. L. empezó a atrabajar en la carnicería para costearse su carrera de piloto. Se compró una moto y participó en varias carreras en España y Francia (coincidiendo en la pista con futuros campeones, como Álex Crivillé), donde logró algunos meritorios puestos, muchas caídas y un par de trofeos, que regaló a su amigo y mecánico Mikel Aguirre. Pese a todo, su carrera de piloto terminó pronto. Los elevados costes del dichoso deporte, la desesperación de sus padres y, sobre todo, la evidencia de que tenía más voluntad que talento, hizo que abandonara las motos y volviera a la granja.
 
Tras concluir sus estudios, estuvo un tiempo buscando una nueva vocación (mientras trabajaba en la carnicería), vocación que finalmente encontró gracias al guarda del Mercado Municipal en el que trabajaba. Este hombre le entregó un tríptico en el que se anunciaba un curso de cine.

Tras convencer a sus padres (que ya estaban de los nervios por los devaneos de su impetuoso hijo), G. L. se matriculó en el curso de cine: su tercera vocación. Allí conoció a profesores ilustres como: Michel Gaztambide, Enrique Urbizu, Paco Pino o Teo Delgado, que le enseñaron los rudimentos del cine y le animaron a “seguir escribiendo”. Al finalizar el curso, escribió un guión de cortometraje que rodaron sus compañeros y que participó en el Festival Internacional de Cine de Bilbao, donde no ganó ningún premio.

Tras esa primera incursión, G.L. pasó unos meses en Londres donde compartió piso con 20 personas y trabajó de sospechoso para la policía británica (a cambio de 5 Libras se colocaba en ruedas de reconocimiento) o haciendo camas en un hotel de largos pasillos tipo "El Resplandor"; y también fue rechazado debido a su paupérrimo inglés en un Dunkin´Donuts Coffee, por lo que guarda un amargo rencor a esta cadena de cafeterías.

A su regreso, Michel Gaztambide le proporcionó sus primeros trabajos como guionista en TV, al tiempo que empezó a inundar las productoras con sus peregrinos guiones, proyectos y currículos. Una de estas productoras, Gestmusic Endemol, fue la primera en responderle a través de Jaume Santacana y la primera en comprarle un proyecto de serie propio, “Fuera de Juego”,  que tuvo que revisar rodeado de guionistas profesionales como Lluís Arcarazo, Jordi Galceran o David Castillo. Esa fue la primera serie, de las muchas que vendrían después, que nunca llegó a producirse.

Animado por el éxito, G. L. se trasladó a vivir a Barcelona, donde compartió piso con una arpista profesional de la Orquesta Sinfónica del Vallés, Carme Ubach. Durante ese tiempo, tradujo varias obras de teatro e hizo algunos trabajos menores de guionista como gags para un programa de humor titulado “Viva la banda”, un programa piloto de bricolaje y otras cosas similares, hasta que la ETB respondió a uno de sus CV.

Así que, de vuelta a San Sebastián, entró a trabajar como guionista en un magazine semanal de ETB titulado “Aire, Aire!”, paso fugazmente por el programa de Antxon Urrosolo “El tiempo lo dirá” y de ahí pasó a trabajar como argumentista en una comedia diaria titulada “Benta Berri”, donde conoció a Xabi Puerta.

Tras año y medio en ETB, otro de sus CV dio sus frutos y fue contratado como guionista en el programa de radio “La Ventana”, de la Cadena Ser. De ahí pasó a la ONCE, donde adaptó para ciegos famosas películas como “Pulp Fiction”, “Tesis” o “El Gran Dictador”; y de ahí pasó a Canal +, donde trabajó como guionista en el programa concurso “El Juego de las lunas”.

Tras varios años de guionista free-lance fue contratado por Mediapro y Carlton TV para crear un departamento de ficción junto a Xesc Barceló, Salvador Pons, Carles Manteca, Jesús Font, Ted Childs, Patrick Buckley y Jaume Ferrús, donde escribió varias series que nunca vieron la luz (“Todo un hombre”, “Fin de mes”, “Laura Rueda” (co-escrita con Verónica Fernández) e hizo trabajos de editor de Tv.Movies como “Mónica” y "Carta Mortal" (Eduard Cortés), “La Vida Aquí” (Jesús Font), “Camping” (Lluís Arcarazo), “Fuerte Apache”, de Mateu Adrové, entre otras.

Para recalar finalmente en distintas series de TV como: “Periodistas” o “El Comisario”, Maneras de sobrevivir”, “7 días al desnudo” o “Génesis”, que pronto triunfará en Cuatro….

G. L. guarda especial cariño a las series y guiones que ha escrito y jamás se han producido como las Tv. Movies “Historia Urbana” (a medias con Jordi Calafí) o “Cola de tiburón” (a medias con Nuria Furió), las series “Cumplesiglos Feliz”, “Punto Muerto”, “Lau Xoratu” o “Vidas Cruzadas” (con Verónica Fernández e Ignacio del Moral) o la miniserie “El potro de Vallecas”, que ya debería tener terminada pero que se le resiste.

Y eso es todo, de momento…

MUCHACHITO BOMBO INFIERNO

... siguiendo a con mi proselitismo musical, llega el turno de "Muchachito Bombo Infierno", una big band a medio camino del swing, la rumba y el jolgorio verbenero de lo más estimulante. Merecen mucho la pena. Sobreviven y nadando contracorriente van captando adeptos. Lejos de La Oreja de Van Gogh, El Sueño de Morfeo, La Minga de Goya y cosas así... tienen una banda con contrabajo, trompeta, trombón, saxo tenor, bombo (por supuesto), coros, etc... y unas letrás divertentes y certeras "Ojalá no te hubiera conocido nunca / para no amarte siempre", o "Paquito Tarantino era bajito y revenío, calvo y chuchurrío / pero por la noche baila al estilo Tarantino"

Estupendos... MUCHACHITO BOMBO INFIERNO (www.muchachitobomboinfierno.com)

QUIMI PORTET: UNA CABRA DE VERDAD

Estoy empeñado en hacer evolucionar mi precario blog. Mi intención es que se convierta en un aunténtico diario. Llevará su tiempo porque aún no le he cogido el truco. Es una cuestión de tono. O me paso de íntimo o me sobro de ramplón. Pero todo se andará. en cualquier caso, para los visitadores ocasionales he linkeado (?) la web mi admirado Quimi Portet: el gaupo de El ültimo de la fila.

Yo son seguidor de sus discos en catalán por dos razones fundamentales: 1) Me gustan sus canciones y 2) Amplío mi vocabulario en catalán. Gracias a él, he aprendido palabras como "feixuc", "ensopit" y estupendas frases como" Em sembla recordar que t´estimo, però no t´ho podria assegurar" o "Rascant per trobar un altre jo, esperant que sigui millor" o la mejor de todas: "Vida social; toca´m un ou"

En fin, algunos ejemplos de la brillante cháchara de un músico estupendo que, además de hacer canciones, piensa. Y no sólo piensa, sino que escribe lo que piensa en su blog. Muy recomendable. La verdad es que puede que su humor surrealista (por llamarlo de alguna manera) no sea para todos los gustos pero... ¿y qué? ¿Acaso hay algo para todos los gustos? Pues no.

Yo lo admiro porque me parece que está como una cabra y, encima, me creo que lo está. No detecto la impostura. Quizá la haya, no sé, pero yo no la detecto. Pienso en Albert Pla o en, no sé, Joaquín Sabina y por mucho que me gusten, siempre tengo la sensación de que van un poco disfrazados de lo que dicen que son. Que no están tan locos ni son tan iconoclastas como dicen ni están tan locos ni son tan osados como dicen que son, o intentan mostar que son... en cambio, com Quimi, -un astro inercomarcal-, la cosa cuela. Quizá es porque es de pueblo o yo qué sé pero ESTA CABRA ME LA CREO.

¡Que la disfrutéis!

 

¡¡Fuego Permanente!!

Algo hay que escribir a propósito del alto el fuego permanente.

Pero antes que eso diré que no habrá T-4 (segunda parte). No creo que nadie estuviera esperando otra entrega de mi vulgar peripecia en el jodido aeropuerto pero, por si acaso, pido disculpas por no cumplir mi promesa. Pero la verdad es que para ahora la t-4 no me interesa ni me importa ni me enciende.

Vayamos con ETA.

 

Empezaré diciendo que me he hecho viejo (o al menos más viejo) esperando a que ETA termine. Desaparezca. Caduque.

Mi primer recuerdo de ETA me lleva a la infancia, a una manifestación por las calles de San Sebastián (detesto decir Donosti). Mis padres, -como muchos en aquellos años-,  sentían cierta simpatía tibia por “la primera ETA” y nos llevaron a mí y a mis hermanas a una manifestación en la que a gritos de “Apala Askatu” (liberad a Apala) se pedía la libertad de un etarra llamado Apala (abreviatura del apellido Apalategi).

Curiosamente, muchos años después, cuando estudiaba y vivía en una granja escuela, tuve un compañero de clase apellidado Apalategi y que era, precisamente, sobrino del tal Apala… fue una sorpresa descubrir tantos años después que Apala no estaba muerto, tal y como yo creía, (asesinado por la Guardia Civil y hecho desaparecer su cuerpo en algún pantano o un vertedero o yo qué sé) sino que vivía y coleaba, y que, según su sobrino, el domingo anterior había estado comiendo en su casa de Ataun (un pueblo guipuzcoano) tan ricamente… ¡¡De haberlo sabido tantos años atrás, joder, no me habría pasado horas y horas gritando por las calles su nombre!!

 

Ese es el primer recuerdo de ETA, y el último es el de esta semana, el del anuncio del alto el fuego. En medio ha habido cientos de recuerdos, encuentros, llantos y estupores… tengo amigos etarras, compañeros de clase en la cárcel; también amigos asesinados por ETA, familiares que sufrieron un secuestro y otros que han sido amenazados… y como cualquier vasco he dedicado horas y horas a hablar “del tema” o a pensar en él. He intentado entender teóricamente la lucha armada, he intentado contextualizar y descontextualizar. He escuchado a progres intelectuales (normalmente catalanes) teorizar y comprender “lo que pasa en Euskadi”, he oído insultos a los vascos por ser vascos, (normalmente españoles) he deseado matar con mis propias manos a algún simpatizante de HB, he discutido con alguno, también con gente de PP, del PSOE, con camareros, familiares, conocidos, provocadores… he llorado con las muertes, he detestado el euskera, el nacionalismo vasco, el español, el catalán, la condición humana, me he ido de euskadi (para no volver nunca) y etc, etc, etc…

 

Así que después de tantos años, esta semana he descansado. Por primera vez he pensado que ETA acaba. Que sus caducadas ideas y sus portadores serán arrastrados por la marea del tiempo. He visto que, por primera vez en mi vida, Euskadi puede aparecer ante los ojos de los más jóvenes (mis futuras hijas, por ejemplo) como un país moderno, normal, standar, que ha dejado atrás para siempre las anacrónicas demandas de ETA y, sobre todo, sus métodos mafiosos… hemos entrado en el siglo XXI y acaba, al fin, ese siglo XX: el siglo de las ideologías: esas enfermedades que hacen desaparecer a las personas y convierten en sorbete de nada los cerebros más brillantes…

La única pregunta es, ¿qué será de todos esos jovenzanos que estaba prestos a empuñar las armas y que se han quedado con las ganas? ... después de la segunda guerra mundial, todos los jóvenes japoneses que habían sido instruidos para convertirse en implacabeles camicaces fueron reciclados y los pusieron a construir (para calmar sus talante obsesivo y su ansia camicace) vídeos, ordenadores, motos, coches, robots, etc. y no le ha ido mal al país del sol naciente, ¿no? Quizá a nuestros jovenzanos podamos buscarles un destino similar... os convoco a pensarlo, quizá hasta nos hagamos de oro como los señores Suzuki, Toshiba y cía.

 

T-4 (primera parte)

El otro día estrené la T-4 (en realidad, la estrenamos M. y yo pero como este es un blog personal, hablaré en primera persona... con lo que a mí me gusta) Total, que la estrené. O la usé por primera vez, que es más preciso. Todo empezó bien porque el taxista que me llevó al aeropuerto era un ser encantador. Una de esas escasas personas que parece que las han sonservado en formol, y que a pesar de es ta mierdad de vida, de la grisura de los días y del "crash" diario (no os perdáis esa peli), que a pesar de todo, decía, siguen inmaculadas. Son amables, sencillas, delicadas, inteligentes, nobles...  me contó que durante 5 años estuvo llevando a una minusválida a trabajar a un ministerio (y esto no es un chiste) y recogiéndola por las tardes. Se hicieron amigos y, en ocasiones, llegaba un poco antes al ministerio, subía hasta su despacho y le vaciaba la papelera, le rellenaba el agua, le hacía fotocopias "porque ella, claro, tenía dificultades para moverse y hacer esas cosas que a mí no me costaba nada hacer"... (Ang Lee haría una película de 10 Oscar sólo con esto).

Total, que después de una amena y nutritiva charla con "el buen taxista", llegué a la dichosa T-4. Vista desde lejos no está mal (como todas las cosas en la vida, por otra parte) pero una vez dentro, la cosa cambia. Y no es por la arquitectura (inspirada en el vuelo de un pájaro... y esto tampoco es un chiste y el pájaro no es un político) que no está mal, ni por el bambú del techo, los cristales, los guías vestidos de verde eléctrico, etc. etc. El problema es todo lo demás: el funcionamiento, el mogollón de gente, las enormes distancias, la bordería de las azafatas de vuelo (esas camareras del aire).

Y es que la T-4 es monumental.  Enorme. Aséptica, deshumanizada. Una mierda. Para empezar, está más lejos que las otras terminales, te cobran un peaje si vas en taxi o te tienes que subier a , por lo menos 3 transportes para llegar desde el centro de Madrid. Pero al llegar la cosa no ha hecho más que empezar. Una vez allí, tienes que encontrar tu mostrador de facturación que, según los guías verde eléctrico, se encuentra entre el mostrados 687 y el 759 (o algo así de preciso, vaya). Una vez allí, resulta que otras 200 personas han elegido tu mismo mostrador, así que tienes que esperar media hora... cuando llegas por fin hasta el mostrador, la azafata te mira recriminatoriamente y con urgencia, reprochándote que llegas con sólo media hora de adelanto. Al final, te factura las maletas y te indica la puerta D o la R o la W o la que sea. Total, que te vas para allí y, como he dicho antes, de cerca las cosas siempre empeoran, así que resulta que sobre la letrita de la puerta (la D, la R, la W) resulta que lees otro cartelito que pone 10 minutos, o 23 minutos o algo así. Y eso quiere decir que aún te quedan esos minutos para encontrar la puta puerta.. Así que empiezas a andar, a bajar escaleras mecánicas hasta el misísimo centro de la tierra mientras te preguntas estupefacto a qué viene tanto hall, tanto vestíbulo, tantos y tantos metros de mármol impoluto que no se llenarán jamás... y todavía estás buscando la respuesta cuando te das de bruces contra un andén de metro. Sí, sí, un andén de metro... y su consiguiente metro (o se debería llamar medio metro, porque es enano) y entonces no hay salida, asi que te montas en el puto metro rumbo a tu puerta (la D, la R, la W) esperando y deseando no haberte equivocado y estar viajando de vuelta a Madrid...

Soleá

“Que no se acostumbre el pie

a pisar el mismo suelo

Pasar por todo una vez,

Una vez, solo y ligero”

                                               soleá de León Felipe

34

Ya tengo 34. tic-tac, tic-tac… el tiempo corre. Cada vez hay menos tiempo para vivir. Cada vez el pasado es más grande. Un pasado que te ladra. Te ladra al oído. Cada vez hay más recuerdos. Tantos que los puedes separar por etapas. La ciudad donde nací, las 15 casas, la novia 1, la 2, la ex 3, la ex 4… y sus respectivas familias… la primera hipoteca, la otra hipoteca… la mujer de tu vida, la otra mujer de tu vida, aquél trabajo, el otro y otro más. Compañeros de trabajo, ¿de dónde eran estos? Las ecografías de mis hijas, que todavía no tienen cara. Ni voz ni nada. Como calles sin bautizar del extrarradio.

¿Habrá algo nuevo otra vez? Dime que sí, dime que sí… que habrá cosas nuevas. Además de las niñas, además de los nuevos trabajos, además de los nuevos aniversarios y los nuevos frigoríficos, de las nuevas casas, además de los ceniceros “para el día del padre”.

Dime que aún puedo anhelar. ¿Se puede aún anhelar? “¿Qué pienso, si siento, anhelos del sentimiento?”

Dime que vendrán días y serán mejores y más largos; dime que aún tengo tiempo… quiero volver atrás. Quiero volver a ser carnicero. Quiero otra vez las primeras palabras de amor, la primera mujer desnuda delante de mí, y quiero que mi hermana encuentre mis primeros condones. Quiero no dormir en toda la noche antes de empezar en un nuevo trabajo, y que me echen de clase, y que mi padre me de una torta… y quiero odiarle otra vez a él y a mi madre, quiero odiarles con rabia adolescente por no ser lo que yo quería que fueran. Y quiero comprarme el primer coche y quiero sentirme poeta otra vez, como todos, quiero volver a escribir por primera vez. Quiero no saber cómo funciona Internet. Quiero volver a empezar. Quiero que mi padre me despierte a las 6 para ir a trabajar a la carnicería, quiero compartir la casa con mis hermanas (sin alcanzar siquiera a imaginar que nada ni nadie podrá sustituirlas jamás, pase lo que pase…) quiero volverme a sentir diferente… quiero contar por primera vez que estuve ingresado en el hospital y que me bautizaron dos veces… y afeitarme por primera vez, y que me cambie la voz… quiero correr mi primera carrera de motos lleno de nervios… quiero irme a Londres y no saber inglés… quiero volver sobre mis pasos. Quiero, padre, que no estés tan cansado… quiero, madre, que me vayas a buscar al colegio una vez más, con frío, en el Renault 8… y quiero ver otra vez a mi abuela y decirle que huele muy bien… (vuelve, abuela, como en la película ésa; sólo diez minutos, menos, si tú quieres… vuelve y dame más besos. Nos sentaremos en el sofá y te cogeré de la mano. Vuelve, abuela, que quiero decirte que un día escribiré una novela y la firmaré con tu nombre. Será mi seudónimo tu nombre: Virginia Tazón. Me llamaré Virginia Tazón para que todo el mundo vuelva a decir tu nombre. Ven y cuéntame otra vez que naciste en un palacio… vuelve, que quiero volver a ser tu nieto, ahora que ya no soy nieto de nadie… vuelve, que quiero cruzarte las calles para que no te atropellen y explicarte qué es un judío) quiero suspender exámenes. Quiero ver el primer muerto. Ponerme el primer traje y la primera corbata. Quiero escuchar “mirando hacia atrás con música” y no entenderle a mi padre cuando me dice que un día me acordaré de él oyendo ése programa… quiero votar por primera vez… quiero una pelea a puñetazos otra vez. Quiero volver al festival de cine, quiero beber y no olvidar, quiero volver a ser la arena y no la grasa en el engranaje del mundo… quiero escuchar por primera vez a El último de la fila…

Dime que puede ser.

Dime que sólo me espera la flor del tiempo…